Hombre y mujer,
espejo invertido,
dos cuerpos que avanzan
con voz de otoño
y un pulso de primavera.
Se rozan en la tierra,
como aceite y agua:
nacidos para encajar,
condenados a disolverse.
Hombre y mujer,
espejo invertido,
dos cuerpos que avanzan
con voz de otoño
y un pulso de primavera.
Se rozan en la tierra,
como aceite y agua:
nacidos para encajar,
condenados a disolverse.
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