Tras el comunicado, queda bastante claro que el gobierno venezolano —o al menos una parte importante de él— estaba implicado en el supuesto “secuestro” de Maduro por parte de Estados Unidos. Hablando claro: todo apunta a que ha sido un teatro pactado entre Venezuela (Maduro) y Trump. Una superproducción al estilo Hollywood en la que ambos salen con la imagen que buscan proyectar.
Dejemos las ideologías a un lado y pensemos con lógica. No voy a entrar en análisis militares, tácticos ni técnicos. Vamos a lo evidente. Basta con observar las imágenes de Maduro durante su “secuestro”: tranquilo, bien vestido con su chándal, perfectamente peinado, sin ojeras ni signos visibles de estrés. Saludaba, pedía agua e incluso felicitó el Año Nuevo a sus supuestos captores. ¿De verdad alguien cree que a una persona a la que acaban de destruirle la vida se le ve así?
Su mujer, al parecer, ni siquiera iba esposada. Sus familiares y sus hijos, tranquilos. ¿No resulta, como mínimo, extraño?
Y para rematar, el gobierno queda exactamente igual que antes. ¿Así se derroca un régimen? Sinceramente, todo parece una puesta en escena. Bajo mi humilde opinión, lo que ha ocurrido es una rendición pactada. Maduro no fue derrotado: negoció.
Pero no lo hizo por el bienestar del pueblo venezolano —algo que, a estas alturas, es evidente que les importa poco—, sino para salvar su imagen. De cara a su gente, es más rentable ser un presidente “vencido luchando” que admitir la realidad: que ha vendido su cargo a cambio de una vida tranquila y del disfrute de los millones saqueados al pueblo venezolano.
Esto no va de derecha ni de izquierda. Aquí la única ideología que se entiende es la del dinero y el poder.
Nunca he estado en Venezuela, por lo que no voy a juzgar cómo funcionaba el país. Pero lo que sí es evidente es que, por desgracia, el pueblo venezolano atraviesa una situación muy difícil. Estados Unidos no va a salvar Venezuela: su único interés son los recursos.
Por eso, como humilde ciudadano español, solo puedo decirles una cosa: manténganse unidos como pueblo. Vienen tiempos difíciles, pero ustedes son un pueblo fuerte. Si permanecen unidos, ni los corruptos internos ni las potencias extranjeras podrán vencerles.
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