Poema. Es mucha pasta

 

Es mucha pasta

Me dicen:
si quieres pasta,
bájate las bragas.


La frase cae
como una moneda sucia
sobre la mesa.


¿Es lo que quieres?


No hago daño a nadie —me digo—,
solo piel,
solo un cuerpo que ya es mío.


Y es mucha pasta.


Brilla.
Pesa.
Late en la palma de la mano
como un corazón prestado.


¿Merece la pena?


Es mucha pasta.
No hago daño a nadie.
Nadie sangra.
Nadie grita.


Pero nada se borra.


Internet no olvida.
La pantalla es un espejo
que no parpadea.


Y un día
mi hija preguntará
por qué mamá brilla
en teléfonos ajenos.


Ella no me verá —me digo—.

Pero sus amigos sí.
Y los padres de sus amigos.
Y las risas
que no salen en la foto
pero se quedan.


Es mucha pasta.

Un coche nuevo.
Un colegio mejor.
La nevera llena.
La culpa también.


Es mucha pasta.

Y, sin embargo,
hay cosas
que cuestan más.




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